sábado, 28 de marzo de 2015

Ayuda en situación de crisis: que hacer y que no hacer, como ayudar a los demas


Los eventos adversos pueden ser desastres desastres o emergencias emergencias según los parámetros que se según los parámetros que se establezcan para diferenciar estas situaciones.



Los desastres nos ponen a prueba en todos los sentidos. Como seres gregarios necesitamos el apoyo de nuestros pares en situaciones de estas características; este es una breve resumen de actuación.




Extraido de : http://www.sochped.cl/index.php/material-util-para-emergencias-y-desastres

1.- Primeras reacciones.


Distintas personas pueden reaccionar de formas diferentes ante una crisis. A continuación se presenta una lista de posibles ejemplos de respuesta de angustia a una situación de crisis:


  •  síntomas físicos (p. ej. temblores, dolores de cabeza, sensación de agotamiento, pérdida de apetito o achaques y dolores)
  •  llanto, tristeza, decaimiento de ánimo, pena 
  • ansiedad, miedo 
  •  estar “en guardia” o nervioso 
  •  temer que algo terrible va a ocurrir 
  •  insomnio, pesadillas 
  •  irritabilidad, enfado 
  •  culpa, vergüenza (de haber sobrevivido, p. ej., o de no haber ayudado o salvado a otros) 
  •  estar confuso, emocionalmente inerte, tener sensación de irrealidad o aturdimiento 
  •  estar encerrado en sí mismo o muy quieto (sin moverse) 
  • no responder cuando se le habla, no hablar en absoluto 
  •  desorientación (por ejemplo, no saber su propio nombre, de dónde es, qué ha ocurrido) 
  •  no estar en condiciones de cuidarse a sí mismo o a sus hijos (p. ej. dejar de comer o de beber, no poder tomar decisiones sencillas)

Algunas personas pueden estar solo ligeramente angustiadas o no sentirse nada angustiadas. La mayoría de las personas se recuperan adecuadamente con el paso del tiempo, sobre todo si consiguen cubrir sus necesidades básicas y recibir el apoyo necesario, ya sea por parte de quienes le rodean y/o de ayuda psicológica especializada. No obstante, es posible que quienes sufran una angustia grave o de larga duración necesiten más apoyo, sobre todo si no consiguen funcionar en su día a día o si son un peligro para sí mismos o para otros.

Asegúrese de que las personas gravemente afectadas no se queden solas e intente que estén a salvo hasta que su reacción haya pasado o hasta que pueda conseguir ayuda de personal sanitario, de líderes de la zona o de otros miembros de la comunidad. 


2.-Personas que necesitan ayuda especial:


  • Los niños - incluyendo a los adolescentes - sobre todo los que han quedado separados de sus tutores, pueden necesitar protección contra abusos o explotación. Probablemente necesitarán cuidados de quienes les rodean y ayuda para cubrir sus necesidades básicas.
  •  Las personas con problemas de salud o con discapacidades físicas o mentales pueden necesitar ayuda especial para encontrar un lugar seguro, para conseguir protección contra abusos y para tener acceso a servicios médicos y de otros tipos. Este grupo incluiría a las personas de avanzada edad más frágiles, a las embarazadas, a personas con graves trastornos mentales y a quienes sufran problemas de visión o audición. 
  •  Personas que puedan ser objeto de discriminación o violencia, como p. ej. las mujeres o los miembros de ciertos grupos étnicos, quizás necesiten protección especial para estar seguros en el lugar de la crisis o ayuda para tener acceso al apoyo disponible

Es fundamental escuchar a las personas a las que se está ayudando para entender su situación y sus necesidades, para ayudarles a tranquilizarse y para poder ofrecerles la ayuda adecuada. Aprender a escuchar con:

  •  Los ojos ›› prestando a la persona toda su atención 
  •  Los oídos ›› escuchando sus preocupaciones de verdad
  •  El corazón ›› siendo atento y respetuoso

3.- AYUDAR A TRANQUILIZAR

Algunas de las personas que sufren una situación de crisis pueden tener un alto grado de ansiedad o estar muy alteradas. Pueden sentirse confusas o sobrepasadas por los acontecimientos, y pueden presentar reacciones físicas como temblar o tiritar, tener dificultades para respirar o sentir el ritmo del corazón muy acelerado. 
A continuación se presentan una serie de técnicas para ayudar a personas muy angustiadas a calmar su mente y su cuerpo: 

  • Hable con un tono de voz tranquilo y suave. 
  • Intente mantener contacto visual con la persona mientras habla con ella.  Recuérdele que Ud. está allí para ayudarle. Recuérdele también, si es cierto, que está a salvo.
  • Si la persona tiene sensación de irrealidad o de desconexión con lo que le rodea, una posible ayuda consiste en que contacte con su entorno actual y consigo mismo. Para ello puede pedirle que: 
 - Ponga los pies en el suelo y note ese contacto. 
 - Repiquetee con los dedos o las manos en el regazo. 
 - Observe elementos tranquilizadores del entorno que le rodea, como cosas que pueda ver, oír o sentir, pidiéndoles que nos describan lo que ven y oyen. 
  - Estimule a la persona a que centre la atención en su respiración y que respire despacio.



4.- CONECTAR

A pesar de que cada situación de crisis es única, la mayoría de las personas afectadas suele necesitar los siguientes elementos:


  • Necesidades básicas, como refugio, alimentos, agua y condiciones higiénicas. 
  • Servicios de salud para los heridos o para aquellos con enfermedades crónicas (de larga duración). Información correcta y fácil de entender sobre lo ocurrido, sobre sus seres queridos y sobre los servicios disponibles. 
  • Poder ponerse en contacto con sus seres queridos, amigos y otro tipo de apoyo social.. 
  • Acceso a apoyo específico relacionado con la propia cultura o religión. 
  • Ser consultado e involucrado en la toma de decisiones importantes.


5.- ESTRATEGIAS DE RESPUESTA

Todo el mundo tiene recursos naturales para enfrentarse a los problemas. Hay que animar a las personas a usar sus propias estrategias positivas, evitando las negativas. Esto les ayudará a sentirse más fuertes y a recuperar el sentido de control de las circunstancias.

Estrategias positivas:

  • Descansar lo suficiente. 
  • Comer con regularidad y beber agua. 
  • Hablar y pasar tiempo con la familia y los amigos.
  • Hablar de los problemas con alguien en quien confíe. 
  • Realizar actividades que le ayuden a relajarse (caminar, cantar, rezar, jugar con los niños). 
  •  Hacer ejercicio físico. 
  •  Encontrar maneras seguras de ayudar a otros en la crisis y participar en actividades comunitarias.